¿Porqué usar una calculadora financiera?

Las calculadoras financieras se usan para calcular las distintas variables en bonos, acciones y otros instrumentos financieros.

El principal punto fuerte de las calculadoras financieras es el ahorro en tiempo. Así pues, se permite a los docentes, alumnos y profesionales introducir solo las variables en lugar de conectar todas éstas en una ecuación y luego resolver la incógnita de forma manual.

Además, con la entrada a la universidad, diferentes carreras universitarias como Administración y Dirección de empresas (ADE) o carreras del ámbito financieras que se orientana a economía, banca y finanzas y fiscalidad y contabilidad ecesitan de calculadoras más adaptadas al temario y necesidades del alumnado. 

 

5 puntos clave para elegir una calculadora financiera.

1.- Pantalla

Punto diferencial que influencia de forma clara sobre todo los demás aspectos. Es muy importante visualizar de forma concisa, sin complejidades, las operaciones a realizar. La transcripción debe ser lo más acorde a la del papel.

Así pues, se necesita una pantalla amplia y, además, que la visualización de las fórmulas y de las funciones sea lo más fácil e intuitiva. A mayor número de dígitos insertables, mayor nivel de posibilidades de hacer operaciones y mostrar resultados.

En este sentido, la FC-100V y FC-200V tiene una pantalla de cuatro líneas, de modo que son muchas las opciones de visualización sobre los datos de las diferentes operaciones que ejecutes en ella.

2.- Teclado

Relacionado con el anterior punto. Debemos saber como se distribuyen las teclas para saber como controlarla, por ello indaga sobre cómo es el modo de uso.

Analiza la disposición de las teclas para ver que botones directos ofrece cuando debas hacer operaciones especiales. Mira las teclas principales, si tiene botones de uso directo, los símbolos estén bien identificados para hacer un cálculo sin equivocarte.

Las calculadoras financieras CASIO nacen del contacto con diversas organizaciones para traducir los requisitos de los profesionales en productos accesibles y de calidad. Así las calculadoras CASIO tienen botones de acceso a menús para el cálculo de diferentes conceptos financieros y teclas de acceso directo para cálculos repetitivos.

3.- Funciones

Dependiendo del uso que pretendas darle a tu calculadora debes revisar qué funciones te ofrece más allá de los cálculos básicos.

Así, la lista de funciones, según temario, carrera o necesidades laborales variará pero entre ellas debe considerarse la capacidad de hacer cálculos trigonométricos y trigonométricos inversos, el cálculo de flujo de efectivo, los cálculos de impuestos y conversiones de monedas, operaciones con fracciones, raíces y potencias, además de cálculos estadísticos, etc.

Si la FC-100V ya cumplía con amplias posibilidades. La FC-200V, además de los puntos fuertes de la FC-100V, incorpora tres nuevas funcionalidades: Modo de depreciación (DEPR), Modo de bono (BOND): y Modo de equilibrio (BEVN).

4.- Calidad y durabilidad

Asegúrate de que el modelo es robusto para que pueda ser utilizado por un largo tiempo, y que incluso pueda soportar caídas puntuales.

Otro elemento que nunca se pasa por alto es la batería. Conviene decantarse por un modelo que ofrezca larga duración. Busca calculadoras que tengan disponible una recarga mediante panel solar, el cual extiende mucho más la vida útil, como por ejemplo la FC-200V.

5.- Reconocimiento del mundo financiero

Algo necesario a la hora de elegir calculadora es pensar en su largo recorrido que tendrá con nosotros en nuestra vida académica como laboral.

Por ello, se necesita una calculadora acreditada dentro del mundo educativo y laboral financiero. En este sentido, la calculadora FC-200V facilita la obtención de las certificaciones EFPA. Entre ellas, las certificaciones EFA y EIP, de acuerdo con la normativa MiFID II como explicamos en este artículo.

Esta calculadora cumple con los requisitos de instituciones como AFI (Analistas Financieros Internacionales), IEAF (Instituto Español de Analistas Financieros), IEF (Instituto de Estudios Fiscales) y IEB (Instituto de Estudios Bursátiles).
Cubre las necesidades propias de la educación superior, particularmente de los grados universitarios, y facilita la obtención de las certificaciones EFPA y el cumplimiento de la normativa MiFID II. Y es de máxima utilidad para el día a día en organizaciones centradas en el ámbito económico y en el sector dedicado a la contabilidad.