¿Qué ocurre cuando pedimos a un niño de 6 años que dibuje una calculadora sin tenerla delante? Lejos de ser una actividad anecdótica, este tipo de propuestas permite observar cómo los alumnos construyen significado desde las primeras etapas en la educación matemática.
Esta es la base de una experiencia desarrollada en un centro de primaria, en colaboración con la Universidad Rey Juan Carlos (García-Lázaro, D., & Garrido-Abia, R. (2026). Cuando una calculadora revela cómo piensan los niños: una experiencia para comprender y mejorar la educación matemática. https://doi.org/10.5281/zenodo.19606909), que pone el foco en la relación del alumnado con las matemáticas y en el papel que pueden desempeñar herramientas como la calculadora en ese proceso. Una aproximación coherente con una enseñanza competencial que sitúa el foco en el proceso y no únicamente en el resultado.
Comprender antes que automatizar
Cuando se pide a los alumnos que dibujen una calculadora de memoria, no reproducen un objeto exacto. Sin embargo, todos los dibujos comparten elementos como números, botones, pantalla… Esta coincidencia revela que los niños ya han construido una representación mental de la herramienta.
Este tipo de evidencias pone de manifiesto que el aprendizaje no comienza con el algoritmo, sino con la comprensión. Los alumnos interpretan, seleccionan y organizan la información mucho antes de dominar los procedimientos formales.
En paralelo, expresa la experiencia y la relación que los niños mantienen con las matemáticas en estas edades. En los primeros cursos de primaria, el alumnado se siente cómodo trabajando con números, disfruta resolviendo situaciones y percibe su utilidad en la vida cotidiana.
El desafío educativo pasa por mantener esta conexión a medida que avanzan en su aprendizaje, evitando que se convierta en una actividad mecánica y sin sentido. Para mantener la motivación y romper estereotipos, es importante diseñar propuestas que mantengan el sentido, el contexto y la capacidad de exploración. El reto educativo es preservar esa relación positiva.
El papel de la calculadora en el pensamiento matemático
En este contexto, la calculadora aparece como una herramienta conocida que despierta curiosidad. Su valor no depende de su presencia en el aula, sino del uso que se le da. Cuando se incorpora con una intención didáctica clara favorece al razonamiento, la verificación y la toma de decisiones.
La propuesta se articula en torno a una secuencia que combina estimación, cálculo y comprobación. Este enfoque conecta directamente con el desarrollo de la competencia matemática, ya que activa distintos procesos cognitivos.
- En primer lugar, los alumnos anticipan resultados utilizando referencias aproximadas, utilizando referencias que les resultan significativas.
- A continuación, resuelven la operación con estrategias propias; cuentan, descomponen números o recurren a conocimientos previos, mostrando que el pensamiento matemático es flexible y adaptativo.
- Finalmente, comprueban con la calculadora, contrastan resultados que les permiten identificar errores, revisan decisiones y consolidan aprendizajes, creando espacios de reflexión.
Este enfoque permite observar que el pensamiento matemático en edades tempranas es flexible y estratégico, y que la calculadora puede ayudar a hacerlo visible y comprensible.
Una herramienta al servicio de la docencia
Además, esta forma de trabajar facilita atender la diversidad del aula. Cuando el esfuerzo del cálculo limita la comprensión, herramientas como la calculadora permite reducir el esfuerzo operativo y centrar la atención en la comprensión. De este modo, se convierte en un recurso que favorece la accesibilidad cognitiva y la participación de todo el alumnado, en línea con una educación más inclusiva. El foco deja de estar en obtener el resultado correcto y pasa a centrarse en cómo se llega a él.
La experiencia también subraya la importancia de conectar la práctica real con la formación docente. Observar cómo piensan los niños, cómo estiman o cómo utilizan herramientas matemáticas aporta información clave para diseñar mejores propuestas de aprendizaje.
Integrar este tipo de evidencias en la formación del profesorado permite avanzar hacia una enseñanza más reflexiva, basada en el conocimiento del alumnado y en el uso intencional de los recursos.
Una mirada hacia la educación matemática del futuro
En conjunto, esta experiencia invita a replantear el papel de las herramientas en el aula y a situarlas dentro de una enseñanza centrada en la comprensión y el pensamiento. La calculadora, utilizada con un propósito pedagógico se convierte en un elemento que acompaña y potencia el aprendizaje. Educar en matemáticas hoy implica ir más allá del cálculo y centrarse en ayudar a pensar, interpretar y tomar decisiones.
CASIO fx-55 PLUS al servició del alumnado
En la experiencia se han utilizado tanto aplicaciones móviles como calculadoras científicas, entre ellas el modelo CASIO fx-55 PLUS, lo que ha permitido observar cómo distintas herramientas influyen en el aprendizaje. La calculadora científica proporciona un entorno más estructurado que facilita la comprensión de las operaciones y del proceso matemático.
Integrar modelos como la fx-55 PLUS en el aula permite acompañar el cálculo desde una perspectiva más consciente, reforzando el razonamiento, la verificación y la autonomía del alumnado.


